viernes, 29 de abril de 2011

¿Por qué desafina la orquesta del Teatro Real?

Ha sido otra vez en Madrid. Está entre las ofertas  de ocio de nuestro ayuntamiento. Escenario: el Teatro Real. Se está  representando la ópera  El Rey Roger Roger. Había que arrebatar el conservadurismo de un público que gustaba de escuchar el bell canto. Ahora se llama ópera del siglo XX. El autor: el polaco Krzysztof Warlikowski (qué casualidad que la representación coincida con la beatificación de otro polaco, Juan Pablo II que tanto tiene que ver con la libertad de un pueblo profundamente cristiano). Se hace apología de la liberación sexual, de la homosexualidad… y como no se arremete contra el cristianismo como la religión que arrebató la primigenia libertad propia del paganismo grecorromano. Una ópera heredera del mayo del 68, ¡qué maravilla!

Krzysztof Warlikowski
En el estreno hubo pitidos, abucheos, protestas y promesas de muchos espectadores de no renovar sus abonos. Pero no importa porque deconstruir la sociedad no tiene precio sino rédito político. Bien lo sabía Gramsci.  No importa el despilfarro en una representación antiestética. Lo que importa es la nueva cultura, la que aprenden  nuestros niños en Educación para la Ciudadanía.

Los divos de la canción, por cierto no españoles, ya que nuestros cantantes “no merecen la pena”, según dijo el responsable de la puesta en escena, un tal  Mortier,  pues “no saben distinguir a Verdi de Pucini”, -(menos mal, me alegro sobre todo por nuestro Plácido Domingo)-  impúdicos y medio desnudos, haciendo gala entre gorgoritos y  fondos virtuales semipornográficos  de una rebeldía ante un paraíso perdido al que no quieren volver.

Está claro, a los católicos también nos echan del Real.

El nuevo público, con precios muy especiales para los jóvenes, puede disfrutar ahora de una ópera del siglo XX, asistir a una procesión blasfema por el centro de Madrid y si es el caso terminar desnudándose desafiantes en alguna de las capillas de nuestras universidades.

¿Harán algo las autoridades de Madrid o aplaudirán que en el Real por fin ha entrado la libertad de expresión?

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